10 cocinas pequeñas que no lo parecen

Baldosas biseladas, paredes para guardar, antepechos de espejo, tabiques de cristal… hay mil fórmulas con las que multiplicar el espacio útil (y también visual) de una cocina pequeña. Las más efectivas, las encontrarás aquí.

¿Una cocina pequeña? ¡Una pared mágica! 

Medio tabique coronado por una cristalera amplía automáticamente el espacio de una cocina alargada. La zona de pared permite colgar una barra muy útil. Y el hueco bajo la ventana ha podido aprovecharse con una minibarra para desayunos.

Negra… pero para nada pequeña

¿Cómo lo han conseguido? Con un truco muy pro: revestir el antepecho de la cocina con espejo en vez de con baldosa u otro material. De golpe, la cocina gana profundidad y parece infinita.

Tras la puerta

Una corredera de cristal comunica la cocina con el resto de la casa dándole el espacio del que carece. ¿Otras claves “ganametros” aquí? Baldas abiertas, vitrinas y una isla con ala que se convierte en comedor “fast food”.

Blanca, lisa y sin tiradores

Si los frentes carecen de relieves, parecen menos voluminosos. Los estantes en el antepecho permiten aprovechar el espacio y evitar un mueble más. Y el revestimiento de microcemento, al no tener juntas, no empequeñece.

Nada por arriba… y poco por abajo

Cuando entras en una cocina, la mirada se va hacia la parte superior. Liberarla de armarios, la amplía. Y si en la zona inferior se abren huecos como los que rodean el horno, la sensación es de ligereza total. También ayuda que toda la cocina sea blanca. Mobiliario de Meine Küchen.

El truco de la discreción

¿Dónde está la nevera? ¿y la campana? La primera, panelada, y la segunda, revestida de obra. De esta forma, a la vista, la cocina tiene un “discurso lineal”, no hay piezas que rompan la armonía y esto hace que se perciba más amplia.

Brillos que ayudan

Pues sí. Una baldosa biselada y brillante refleja y rebota la luz en distintas direcciones. Así, multiplica la claridad que recibe la cocina de forma sutil. Y abrir la estancia al resto de la casa creando un discreto separador de cristal elimina las barreras de espacio.

A medida y hasta arriba

Aprovechar el espacio hasta el techo permite almacenar a lo alto y no tener que ocupar más metros de suelo. Hacerlo a medida supone no dar ni un cm por perdido. Las lámparas, aquí, también juegan un papel clave: blancas y ligerísimas, se funden en el espacio.

 

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